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Einstein decía una cosa,
los físicos cuánticos otra.
Y en medio, una pelea `
de egos digna de la UFC.
Y en estas apareció Jason Padgett.
No era genio de laboratorio.
Un tío normal (un poco macarra),
que vendía futones y salía de karaokes.
Una noche le metieron tremenda paliza.
Se despierta distinto.
El mundo ya no es el mismo:
todo son ángulos, fractales,
geometría pura.
La ciencia lo estudia y lo confirma:
había adquirido un “don” tras el golpe:
A. Sinestesia adquirida (ver colores
al oír sonidos, percibir formas
geométricas al pensar en números
o sentir sabores al leer palabras).
B. “Savant” adquirido
(aparición súbita de habilidades
extraordinarias para el cálculo,
arte, música o memoria).
Y él, a su manera, empieza
a darle forma matemática
a algo brutal:
Los agujeros negros no solo tragan.
Proyectan plasma.
Como pupilas cósmicas,
lanzan chorros de energía
e información al universo.
Y luego lo absorben todo de nuevo.
Como un ojo que mira y aprende.
¿Es ese observador universal
que los papitos cuánticos
siempre han necesidado para apoyar
sus teorías y modelos?
La metáfora es poderosa:
Los agujeros negros
proyectan el cosmos.
Tus pupilas proyectan tu realidad.
Dos esferas negras.
Dios se conoce a sí mismo
a través de sus ojos y los tuyos.
Y entonces entiendes:
Lo que miras, lo creas.
Lo que absorbes, te transforma.
Así que la pregunta no es qué ves.
La pregunta es:
¿Qué realidad estás proyectando?
Tu realidad la dictamina
la vibración asociada
a tus creencias.
¿En qué crees?
Esa es la cuestión.
Para averiguarlo,
mira la vida que estás proyectando.
Siempre hay abundancia,
aunque elijas mucha mediocridad
o mucha escasez.
Y si quieres revisar
tu creencias,
para cambiar tu vida,
te enseñamos cómo aquí.
✌️
Javier A. Martín Ramos
CEO // Autor // Mindset Advisor
(Y súper fan de esta teoría)
PD: Lo más loco del asunto es que
la ciencia anticipa el fin del universo
con un súper agujero negro que termina
absorbiendo todo.




